La invasión contra Trujillo en junio de 1959


por Luis Puesan - publicado el 09/12/2009-01:51:43 PM

En Cuba, el 14 de junio de 1959, circulaba el rumor de que la República Dominicana había sido invadida; a su vez, los programas radiales dominicanos captados en Haití, Cuba y Puerto Rico continuaban sus programaciones regulares. Pero los viajeros que hacían escala en el aeropuerto Bowen Field en Puerto Príncipe confirmaban que "algo está pasando" en el país vecino. Un hombre de negocio norteamericano confesó a su llegada a Puerto Príncipe que había viajado al norte de la República Dominicana desde Ciudad Trujillo, y su automóvil fue detenido y revisado por militares. Otros norteamericanos que provenían desde Ciudad Trujillo decían que la capital dominicana parecía un cementerio de noche y sus calles frecuentemente patrulladas por vehículos con militares fuertemente armados.

El 15 de junio, el programa radial en La Habana, "La Hora Radial de Dominicana Libre", anunciaba que se había dado enfrentamientos a tiros en la República Dominicana. El programa citaba al New York Times que  había reportado el día anterior, el 14 de junio, un convoy de soldados dominicanos había sido emboscado por un grupo revolucionario cerca de las montañas del pueblo de Constanza, 60 millas al noroeste de Ciudad Trujillo. "No hay otros detalles" decía el programa radial en La Habana. Mientras, en Ciudad Trujillo, el editorial del matutino El Caribe, firmado por su editor Rafael Herrera, decía que en el país reinaba la calma.

El 21 de junio, en Puerto Príncipe, se confirmaba por el New York Times, que se habían escuchado varias transmisiones radiales donde se instruía a fuerzas irregulares del régimen de Trujillo, Los Jinetes del Este (unos 4,500 hombres que integraban delincuentes homicidas) que debería a atacar cualquier rebelde "a machetazo limpio".  Había otros grupos paramilitares trujillistas bien activo en busca de los invasores; uno de estos grupos era la Reserva de la Legión, organizada por Félix Bernandino que contaba con 60 haitianos y 5,000 picadores de caña todos armados con machetes. En la zona de la cordillera central, estaba en grupo Los Cocuyos de la Cordillera (grupo paramilitar al mando de Petán Trujillo, hermano del dictador dominicano). En la frontera con Haití estaba Los Cimarrones de la Frontera y la Legión Dominicana, esta última organización estaba compuestas por 600 legionarios extranjeros todos ex soldados miembros de la organización facista Camisa Negra de Italia o ex integrantes de la SS de la Alemania Nazi; entre ellos estaban un grupo especial de comando navales entrenados por extranjeros de 50 hombres "los vestidos de negros": Los Hombres Ranas, ubicados en la Base Naval Las Calderas en el sur del país. En Ciudad Trujillo, estaba La Guardia Universitaria, compuesto de jóvenes estudiantes pro Trujillo y estaban armados con carabinas San Cristóbal (arma muy similar a la carabina M1 pero de disparo selectivo fabricadas en el país). En las transmisiones radiales interceptadas en Haití, también se pedía a estas fuerzas irregulares trujillistas de no atacar a los extranjeros entre los invasores con sus machetes sino usar "sus armas de fuego". Mientras, ese mismo día,  los oficiales de la embajada dominicana en Puerto Príncipe confirmaron que un avión jet caza-bombardero Vampiro FB50 se había estrellado en el pueblo haitiano de Jacmel. No había ninguna explicación por parte de la embajada dominicana sobre que estaba haciendo ese avión militar dominicano sobre territorio haitiano.

El 22 de junio, el periodista norteamericano Ruby Harts-Phillips del New York Times, envía una nota a la redacción de ese periódico desde La Habana donde reportaba un incremento en los enfrentamientos entre los invasores anti-trujillistas y las tropas dominicanas. Otros reportes provenientes de Santiago de Cuba de viajeros que habían hecho escala ahí con destino a La Habana desde Ciudad Trujillo, indicanban que más de 100 soldados dominicanos habían sido hospitalizados en el Hospital Militar de la Base Presidente Trujillo debido a los enfrentamientos armados. El New York Times citó fuentes de los invasores donde indicaban que "70 combatientes dominicanos y cubanos bien entrenados habían llegado a las costas dominicanas".

Pero todos los intentos para averiguar las noticias y rumores desde la República Dominicana eran frustrado por la propaganda del régimen de Trujillo.

El capitán piloto dominicano Juan de Dios Ventura Simo quien había desertado en un avión de combate Vampiro a Puerto Rico el 30 de abril de 1959, fue capturado en Constanza. Cinco días después de la invasión, este aparece promovido a teniente coronel, leyendo una nota enfrente periodistas en Ciudad Trujillo al lado del jefe de estado mayor de la Aviación Militar Dominicana (AMD), el teniente general Ramfis Trujillo, hijo mayor del dictador, donde alegaba que había sido un espía infiltrado en el movimiento guerrillero en Cuba.

Trujillo en un acto de propaganda había invitado a varios embajadores a una recepción en el Palacio Nacional e incluía al embajador norteamericano. Ahí estaba el recién condecorado coronel Ventura Simo. Trujillo fue fotografiado como es natural con los embajadores.  Al día siguiente aparece la foto del embajador norteamericano Joseph F. Farland saludando al coronel Ventura Simo por "un trabajo bien hecho". El embajador norteamericano estaba furioso, pues él nunca se había fotografiado con el coronel durante la recepción y sí fue fotografiado saludando al propio Trujillo. El embajador norteamericano odiaba personalmente a Trujillo y mucho más cuando la propaganda trujillista lo estaba supuestamente implicando al gobierno de los Estados Unidos a favor de Trujillo. El artículo en el matutino El Caribe se hacía aparecer a los Estados Unidos apoyando las acciones de Trujillo contra los invasores. Los dominicanos en el exilio protestaron contra los Estados Unidos por la fotografía. Pero la foto se podía notar a leguas que era un montaje, una falsa del régimen. El secretario de estado norteamericano, Christian A. Herder y otros líderes del gobierno norteamericano junto al embajador Farland, denunciaron publicamente la estratagema de Trujillo. Muchos dominicanos que vieron la foto sabían que era una falsa del régimen. En realidad, el oficial Ventura al ser capturado durante la invasión, fue interrogados por los agentes del Servicio de Inteligencia Militar dominicano (SIM) y estos les dieron a elegir su destino, cooperaba con el gobierno o moría. Pero la suerte de este oficial dominicano ya tenía su destino, el coronel Ventura Simo fue ejecutado en la Base Aérea Presidente Trujillo ante un pelotón de fusilamiento cuando el régimen no lo necesito más meses después de la invasión bajo el cargo de traidor a la Patria. 

En Ciudad Trujillo, los agentes del SIM del coronel Johnny W. Abbes García rondaban las calles en sus automóviles negros Cepillos (Volkswagen Escarabajos para los que no son dominicanos), efectivamente apresaron todas las red de conocidos anti-trujillistas. Muchos dominicanos fueron apresados por solamente por estar reunidos en una esquina hablando. Algunos valientes se aventuraron al interior del país tratando de unirse a los invasores, encontrando que todos los caminos vecinales y carreteras principales al interior de pueblos y ciudades estaban bloqueados por militares o agentes del SIM. Las tropas del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), un cuerpo blindado "elite" con sus cascos alemanes formaban a batallón de soldados con tanques de guerra fueron despachados a combatir a los rebeldes.

La invasión del domingo en la tarde del 14 de junio de 1959 comenzó cuando un avión de carga C-46 navegando por la ruta comercial de La Habana aterriza en el aeródromo de Constanza cerca de la colonia japonesa que vivía en la zona. Este avión era piloteado por el piloto venezolano Julio César Rodríguez y el copiloto principiante cubano, Oreste Acosta. Ventura Simo iba a bordo ayudando a la navegación del avión en esas zonas montañosas de la Cordillera Central dominicana. El avión iba marcado como si fuese un avión de transporte de la Aviación Militar Dominicana y dentro venían 50 expedicionarios entre dominicanos, cubanos, puertorriqueños, venezolanos y un norteamericano veterano de la Segunda Guerra Mundial y experto en explosivo, Charles White.  Estos al aterriza se enfrentan en un tiroteo con el destacamento que custodiaba el aeródromo. Después de un corto enfrentamiento con la guarnición militar del pueblo de Constanza, este grupo se interna en la Cordillera Central, esperando hacer una revolución al estilo Fidel Castro en la Sierra Maestra. El avión logra despegar sin contratiempos y llegando a Santiago de Cuba.

Los expedicionarios se encontraron que los campesinos dominicanos no eran tan amigables a las guerrillas como los campesinos cubanos de la Provincia de Oriente. Estos permanecían leales a Trujillo y a su régimen. La propaganda del régimen del gobierno dominicano supo persuadir a los campesinos sobre invasiones extranjeras años anteriores después que el régimen había sido víctima de dos intentos de invasión. Además las montañas dominicanos no estaban tan pobladas de campesinos como en Cuba. Entre los campesinos dominicanos había el rumor que Ernesto "Che" Guevara comandaba a los invasores que había llegado a Constanza. El líder de los expedicionarios era el guerrillero dominicano Enríquez Jiménez Moya, este había combatido junto Fidel Castro en Sierra Maestra alcanzando el grado de capitán de las Fuerzas Revolucionarias cubanas. Jiménez Moya había participado en el asalto de la toma del aeropuerto de La Habana. Es posible que el propio Jiménez Moya junto (posiblemente) con el Che o Camilo Cien Fuego, habían comprado en Miami el avión C-46 que trajo el grupo guerrillero con $250,000 dólares donados por el gobierno de Venezuela. El segundo en mando del grupo era el guerrillero cubano Delio Gómez Ochoa. Al internarse en las montañas, el grupo de dividen en dos, uno de 33 hombres bajo el mando de Jiménez Moya y el otro grupo de 20 hombres bajo el mando de Delio Gómez que marcha en dirección de las montañas de El Botao. Los campesinos de la zona avisaron a las tropas del gobierno. El gobierno dominicano despliega una fuerza inicial de 3,000 soldados, que llegaron en camiones y transportados en aviones a Contanza. En Constanza, Enrique Jiménez Moya muere en combate contra tropas dominicanas, pero muchos dicen que fue capturado vivo, luego torturado y ejecutado en la Base Aérea Presidente Trujillo a finales del mes de junio. La invasión tuvo un mal comienzo desde el mismo día 14 de junio; ese día uno de los expedicionario pierde la mochila de Jimenez Moya mientras tratando de escapar a las tropas que perseguia el grupo; en la mochila, los soldados dominicanos encuentrán los planos de los desembarcos de la segunda oleadas de guerrilleros por vía marítima y miles de dólares. En un principio, los generales dominicanos pensaron que era un engaño dejado por los expedicionarios pero los dólares encontrados en la mochila era evidentes para ellos que había otra invasión.

El 15 de junio, varios aviones Mustang P-51, P-47, y Vampiros bombardeaban las montañas con bombas de 500Lbs, cohetes no dirigidos de 5 pulgadas y se llega a usar tanques de Napalm, aunque este dato no esta confirmado. El bombardeo de los aviones dominicanos no tenía objectivos alguno, solo era una forma de los altos mandos militares dominicanos en justificar sus acciones contra los invasores ante Trujillo.

El 19 de junio, ya habían muerto 20 hombres entre el grupo de expedicionarios; al día siguiente, el 20 de junio, este número se duplica y 2 son hechos prisioneros. El resto continuo luchando por varios días más en las montañas sin una clara misión de triunfo.

Mientras esto sucedía, el sabado, 20 de junio, una fuerza de 138 exiliados dominicanos procedente de Cuba desembarcaba en las costas dominicanas en las playas de Maimón y Estero Hondo, unas 15 millas al sureste de la ciudad de Puerto Plata.  El desembarco fue ideado por dos marinos griegos que vivían en Cuba, Stelio Bellelis (resulto ser un agente encubierto de la CIA) y Constantin Theodoraquis. Esta fuerza quería duplicar el desembarco de Fidel en Cuba, pero resulto ser un verdadero desastre. Esta fuerza estaba repartida en dos embarcaciones, La Tinina y Carmen Elsa. Habían partido desde bahía Nipe, en las costas sureste de Cuba. La embarcación Carmen Elsa perdió todo contacto con La Tinina. La Carmen Elsa se averió con problemas en los motores. Se cree que las averías fueron hechas en Cuba por Stelio Bellelis (dato no confirmado). Sin embargo, los tripulantes se comunicaron con la Marina de Guerra cubana; esta llegando a despachar la fragata Máximo Gómez remolcándo la embarcación hasta las costas dominicanas de Estero Hondo. La Tinina pudo desembarcar 48 expedicionarios en las playas de Estero Hondo al mando de José Antonio Campos Navarro. Mientras La Carmen Elsa llega a las playas de Maimón, intentaba desembarcar sus 121 expedicionarios bajo el mando de los doctores José Horacio Rodríguez Vázquez y Virgilio Mainardi Reyna.

La fragata dominicana Presidente Troncoso F-103 había zarpado desde el puerto de Puerto Plata en patrulla para interceptar a los expedicionarios, ya que los militares dominicanos sabían de los desembarcos por los planes capturados en Contanza el 14 de junio. El bombardeo del buque no se hizo esperar. Los expedicionarios de La Carmen Elsa fueron sorprendidos en el momento que desembarcaban en los botes de gomas. Uno de los proyectiles de 3 pulgadas (76mm) de los cañones de la fragata penetra y explota en el área de carga donde estaban las municiones. La embarcación explotó. 96 de los 121 expedicionarios mueren en el desembarco. El resto fue capturado y muy pocos sobrevivieron las torturas que fueron sometidos. Un par de aviones Vampiro FB50 llegaron a sobrevolar las playas, bombardeando a los expedicionarios con cohetes de 5 pulgadas y disparos de sus cañones de 20mm. Luego varios aviones P-51 atacan a los expedicionarios lanzando bombas de 500 libras y cohetes. Según uno de los pilotos de los aviones dijo "era como practicar el tiro al blanco". Los expedicionarios no tuvieron el chance de disparar. Muchos de ellos murieron ahí en el agua como pasó con los exiliados cubanos en Bahía de Cochinos varios meses después. Desde el mar la fragata Presidente Troncoso seguía bombardeando la playa y se agregan a esta dos unidades más de la Marina de Guerra.

El norteamericano Larry Bivins, un veterano de la guerra de Corea y el español Francisco Alvarez, ambos miembros de los tripulantes de La Carmen Elsa, logran escapar en el desembarco siendo los dos capturados en ocaciones separadas en septiembre de 1959. Francisco Alvarez fue salvajemente torturado y asesinado por el SIM.

El general José Román Fernández (Pupo), jefe del estado mayor del Ejército dominicano y yerno de Trujillo, estaba a cargo de las operaciones en las montañas; este había enviado 27 a 30 prisioneros a la Base Presidente Trujillo en la capital para ser interrogados. Cuando el general Román llega a la base se encuentra que solo 3 estaban vivos.  El general Román protestó que estos eran prisioneros militares y deberían ser tratado como tales, pero era demasiado tarde. Trujillo cuando se enteró de las acciones de Román, lo insulta publicamente ante otros militares (este luego toma parte indirecta en el asesinato de Trujillo en mayo 31 de 1961). Otro general que no estaba de acuerdo con el trato de los prisioneros era Juan Tomas Díaz. Este era amigo personal de Trujillo, crecieron juntos en San Cristóbal y era el comandante de la zona de Constanza y La Vega el 14 de junio de 1959. El general Tomas Díaz desobedeció órdenes de Ramfis Trujillo de enviar (a la Base Aérea Presidente Trujillo) a los prisioneros capturados por sus tropas torturados o muertos. Este solo los envía esposados alegando de no haber recibido las ordenes de Ramfis.

Los expedicionarios eran 211 dominicanos, 20 cubanos, 13 venezolanos, 9 puertorriqueños, 3 norteamericanos, 3 españoles, 1 guatemalteco y 1 nicaragüense. Solo 6 de ellos escaparon con vida. Las bajas en las filas de las tropas dominicanas fueron de 42 muertos, 32 heridos y un soldado desaparecido. En las filas militares dominicanas se había confraguado una revuelta ajena a la invasión. En la Base Aérea Presidente Trujillo se había descubierto un intento de varios sargentos de mecánica de aviación que se habían enterado de la invasión e intentaron sabotear los aviones de combates Vampiros y P-51 Mustang. Los sargentos eran Ulises Jacques Bencosme, Manuel Vargas Román y Pasito Espinosa. Todos fueron apresados, torturados y asesinados por el SIM.

Las armas de infantería de los rebeldes eran fusiles semi-automáticos Springfield, fusiles de asalto FN FAL, fusiles semi-automático Garand M1, fusil automático BAR, carabinas M1, carabinas M2, subametralladoras Thompson, ametralladoras Browning M1919, explosivos plásticos, dinamitas, minas anti personales y minas anti blindados. Poseían radios de comunicaciones por batería excedentes del Ejército norteamericano, posiblemente comprados en Miami o que pertenecían Ejército de Tierra cubano de Batista.

En la cordillera central, el Ejercito dominicano uso 4,290 soldados. La AMD hizo 142 misiones de bombarderos con suslos aviones de combate, solo 6 guerrilleros sobreviven en 17 días de combate. Contra los 48 guerrilleros que desembarcaron en Estero Hondo, se usaron 5,546 hombres de todas las ramas de las Fuerzas Armadas dominicana, también se usaron intensamente aviones que bombardeaban en la zona sin tener un objetivo concreto. En ese entonces, el Ejercito Nacional contaba con 11,400 soldados, la Aviación con 2,214 hombres incluyendo las tropas del CEFA, Marina con 2900 hombres más 943 infantes de marina.

En abril de 1987, el general Antonio Imbert Barrera, uno de los que mataron a Trujillo, siendo Jefe de las Fuerzas Armadas, autoriza las escavaciones en el patio del CEFA en la Base San Isidro (antigua Presidente Trujillo) para buscar los restos de los expedicionarios enterados en fosas comunes. Las labores estaban dirigidas por los antropólogos dominicanos Dr. Fernando Luna y Clenis Taváres del Museo del Hombre Dominicano. De los 84 expedicionarios que fueron fusilados en el CEFA, solo se logran rescatar del interior de 14 fosas comunes 67 cadaveres, y solo 26 de ellos fueron propiamente identificados, 12 de ellos habían desembarcados en Constanza y 14 en las playas. Habían cadaveres que estaban atados todavía con alambres serpentinas en las extremidades. En el 2006, se encontraron 6 restos adicionales en una fosa común cerca del Aeropuerto de Constanza.


Fuentes Utilizadas: