La corona española con la creación de la Casa de la Contratación se aseguró el monopolio de transportación de importación y exportación comercial entre América en Europa desde 1503. Los Reyes Católicos crearon esta institución para estimular o más bien para controlar el tráfico comercial con el nuevo continente Americano. La Casa de la Contratación se convirtió en el instrumento destinado exclusivamente para inspeccionar y fiscalizar el tráfico comercial con las nuevas colonias con Europa a través de la Corona Española. Las ciudades de Sevilla y Cádiz fueron los centros comerciales donde más se concentro la Casa de la Contratación. Esta gozaba de una amplia autonomía de operación hasta que se crea el Consejo de Indias en 1524, donde la Casa de Contratación fue a pasar como una de sus dependencias.
Para desempeñar sus funciones la Casa de Contratación se vale de la creación de una flota de buques que operaban bajo las ordenes de la Corona Española. Los buques empleados por la Corona Española eran variados y casi siempre no se podía distinguir los buques de guerra de los mercantes. La Corona Española no tenía una Armada organizada que pudiera cubrir las necesidades de protección y logística del comercio naval trasatlántico y al mismo tiempo proteger España junto a sus nuevos territorios; por lo que se llevó la práctica de “asiento” o al embargo. El asiento era un contracto donde se alquilaban un determinado número de buques armados por un periodo de tiempo o para una acción naval previamente determinada. La Corona Española y los dueños de los buques contractados se repartían las ganancias económicas en partes iguales. Por otro lado, el embargo era sencillamente la incautación de buques que debían pagos o eran usados en actividades ilegitimas, que luego eran armados.
Rutas de Navegación
Los viajes a las colonias se organizaban en grupos que solían llegar a las islas Canarias para abastecerse. La velocidad de los grupos de buques estaba condicionada por los buques más lentos. La nave capitana navegaba a la cabeza del grupo; por lo general un grupo solía ser de unos 30 navíos. En las noches, la nave capitana servía de guía encendiendo en la popa un gran farol para guiar el resto de los barcos y cerraba la flota la nave almiranta. A los costados de la flota se situaban los buques artillados.
Habían en ocasiones capitanes que deliberadamente reducían la velocidad para perderse el rumbo del grupo y “secuestrar” la carga de sus buques para luego venderla en el mercado negro. Esta acción era penalizada con la pena de muerte; luego este castigo se redujo a una multa, la perdida inmediata de la carga y la expulsión de navegar a las Indias por 2 años.
Desde las islas Canarias donde se abastecían los grupos de buques seguían un viaje de 2,160 millas que duraba entre 20 o 30 días de navegación hasta recalar en la isla Dominica o la Martinica. En estas islas se hacia un abastecimiento y los buques se dividían en dos flotas para navegar en diferentes rutas a sus destinos final. La Flota de Tierra Firme que iba a las colonias de América del Sur se dirigía a los puertos de Cartagena, Nombre de Dios y Portobelo. La Flota de Nueva España, se dirigía a Veracruz, México. Los buques que se dirigían a las Grandes Antillas, Honduras y otras zonas de Yucatán, tomaban esas rutas en el momento oportuno.
El viaje de regreso, la Flota de Nueva España partía a principio de marzo. Esta flota era usada para transportar las riquezas que llegaban del Pacifico de la colonia española en las islas Filipinas. En 1593, el rey Felipe II prohibió la transportación de las riquezas asiáticas directamente a España desde Manila, abriéndose el punto comercial entres esa ciudad y Acapulco. Desde ese año hasta principios de siglo 19, los buques españoles o en servicio de la Corona Española navegaban el Océano Pacifico hasta llevar sus mercancías al puerto de Acapulco en la costa occidental de México. Desde Acapulco se transportaba por tierra las riquezas procedentes de China, Camboya, India, y otros territorios asiáticos hasta el puerto de Veracruz. Por extraño que parezca las islas Filipinas estaban bajo el dominio del virrey de México a pesar de la distancia que separaban ambos territorios.
Por otro lado, la Flota de Tierra Firme partía hacia España a mediados de marzo, llevando consigo las riquezas de América del Sur. En el mes de abril ante de partir se reunían todas las naves en el puerto de La Habana, Cuba. Los buques provenían desde sitios como El Callao, en Perú y el istmo de Panamá. Desde La Habana, esta flota navegaba hasta las Bahamas, proseguía el viaje hasta las Bermudas y siguiendo todo el paralelo 38 hasta llegar con el viento a favor a las islas Azores donde anclaban y recibían noticias de inteligencia sobre los piratas que podían encontrar en la zona. Todos los buques tenía su artillería lista para entrar en combate en su viaje hacia la costa del Algarbe y el cabo de San Vicente, donde finalmente llegaban a España.
La travesía trasatlántica está llena de muchos obstáculos que iban desde simple naufragios hasta ataque de piratas y corsarios. Los lugares de donde las perdidas de navíos se hacían mayores eran Veracruz (México), Matanzas (Cuba), Bermudas, Azores y Cádiz. Entre 1503 a 1650, los naufragios comprendían el 10% de la cantidad que hacia la travesía de un lado al otro. El número de navíos envuelto en estos viajes era muy variado, y a medidas que pasaban los años mas y mas buques partían de los puertos españoles de mayor importancia, por ejemplo en 1522 del puerto de Sevilla solo zarparon 18 navíos, mientras en 1549 más de 100 navíos zarparon desde del mismo puerto.
Detalles de los buques
Tantos los buques como los marinos y mercantes que participaban en transporte de riquezas debían de ser españoles. Pero también se otorga licencia de transportación de mercancías a navíos extranjeros.
Entre 1506 a 1525, los buques tenían un tonelaje de unas 100 toneladas; aunque algunas embarcaciones llegaron a tener hasta 200 toneladas de desplazamiento. A partir de 1524, comenzaron a parecer los primeros navíos que sobrepasaban las 100 toneladas y a partir de 1548, el tonelaje de desplazamiento común era 200 toneladas. Mientras los navíos de mayor capacidad llegaban a tener entre 300 a 600 toneladas, llegando algunos a tener hasta 1,000 toneladas. Algunos navíos eran especializados como las fragatas de tesoros españolas que tenían aproximadamente 104 pies de largo y 34 pies de ancho, tenían una tripulación de unos 150 marineros, armada con 18 cañones en la cubierta principal, 9 en la cubierta superior y 3 en la popa. Su misión principal era transportar tesoros.
Los famosos galeones llegaron a tener (algunos) hasta 1,000 toneladas de desplazamiento y eran clasificados según la cubierta en su estructura de 1, 2, 3 o 4 cubiertas. Los galeones de más tamaño tenían una tripulación de 100 marineros y oficiales, más 15 a 30 artilleros, y podían acomodar entre 50 a 100 pasajeros más las provisiones y carga. También estaban bien armados.
La amenaza de la Piratería.
Ante de la amenaza de los ataques de los piratas, los buques españoles viajaban de acuerdo al propósito comercial que se necesitaban. No había ese peligro constante de ser atacado en alta mar por piratas. La piratería nace en 1521 a raíz de las guerras entre España y Francia.
Los primeros piratas que atacaron buques procedentes de Las Indias fueron los franceses Jean Ango y Fleury. De inmediato que la piratería se hizo común, el rey de España, Carlos V adopta medidas de protección proclamando la Real Provisión del 13 de junio de 1522. En esta ley, el rey crea la orden para la creación de una armada de protección de las flotas de Indias. Sin embargo, los ataques continúan dando como resultado que en 1524 que los buques viajen en los grupo mencionados para darse mutua protección. Estos grupos eran defendidos además por 4 buques armados, que a su vez ejercían el "impuesto de avería" contra cualquier buque encontrado averiado o dejado en alta mar por cualquier razón.
Los grupos se hicieron mas comunes y en 1542 se crea la Real Cédula, donde se ordena la creación de convoyes para el tráfico procedentes del Caribe y Nueva España. Mas adelante, el Rey Felipe II en 1591 establece el sistema de Flotas y Galeones de protección a los convoyes desde el continente americano hasta las mismas costas españolas.
Estas medidas no pararon las perdidas y/o los ataques de piratas y corsarios. España se vio imposibilitada de poblar todas las islas del Caribe y mucho menos ejercer un control absoluto de ellas. Todo el Caribe se convirtió en un lugar donde la piratería se practicaba libremente y los piratas solían vivir en comunidades donde el líder de un grupo establecía la “política” de ataque. El botín capturado era repartido según su valor, esfuerzo de los piratas en capturarlo o por jerarquía de mando. Un pirata era recompensado por la perdida de parte de su cuerpo en combate. Un ojo solía costar hasta 100 escudos, mientras una pierna costaba 200 escudos.
Los piratas más famosos eran ingleses como Hawkins, Capitán Morgan y Francis Drake. La reina Isabel de Inglaterra dio una carta blanca a este último para saquear el comercio de España en el Nuevo Mundo y llevar a Inglaterra todo el tesoro que pudiera cargar un barco. Esta operación auspiciada por la Corona Inglesa era una operación secreta entre Drake y la reina Isabel.
La práctica de piratería en América y en el Mediterráneo se mantuvo por siglos hasta que finalmente fue abolida por las naciones envueltas en el Congreso de Paris del 16 de abril de 1856. Sin embargo, España no reconoció el pacto hasta 1908. España termina perdiendo sus últimas colonias en América y las Filipinas de los Estados Unidos a finales del siglo 19. Durante el siglo 20 la guerra moderna naval hizo que la práctica de la piratería desapareciera hasta volver a aparecer en cierta parte de las costas Africanas en el Cuerno de África (Somalia) y en el Sureste de Asia a principio de siglo 21.
Fuentes:
- Spanish Galleon 1530-1630 by Angus Konstam
- Piratas, corsarios y filibusteros. Barcelona (Maucci) 1961.
- Cuadro Histórico de las Indias, por Salvador de Madariaga (1945)